Alcoholismo: Ojos que no ven… ¡Totazo seguro! Imprimir E-mail
Escrito por Diego

 

Es posible que usted llegara aquí porque alguien le dio el vínculo y ¡Ahh! ¡Qué hartera!

Pero fresco, yo lo entiendo… Es de lo más aburridor que amigos y o familiares le envíen a uno correos y vínculos a páginas que hablan de este temita, ¡Bahh! ¿Por qué será que la gente jode tanto? ¿Porqué nadie puede verlo a uno tranquilo?

¡Tranquilidad! Eso es lo mínimo que uno espera tener en su casa ¿verdad? Y más cuando uno se rompe el lomo moliendo semana tras semana para cumplir con las responsabilidades de la casa…

¿De quién es la culpa que a veces no alcance la plata para todo lo que se quiere? Uno hace lo que puede y cumple hasta donde la situación se lo permite entonces ¿Por qué la familia no piensa que uno se estresa y merece tomarse sus traguitos?

Pero no… A uno no lo pueden ver acomodado frente al TV o navegando en Internet con un traguito en la mano y ¡Menos! Que se le ocurra decir que se va con los amigos porque le caen con la cantaleta…

¿Qué tal? Dicen que uno no le dedica tiempo a la familia, que ya no pueden hablar con uno, que a uno no le gusta ir a donde no dan trago. ¡Ahh! Y dizque siempre me sacan borracho de todas partes…

¿Y la última con que me salió? ¡Ja! Como si en las fiestas fuera el único que le da su propina a los meseros para que lo atiendan bien...

Y joda contabilizando los tragos dizque para que no se repita lo del otro día pero, ¿A quién no se le ha ido la manito alguna vez? ¿A quién no lo ha cogido el sereno? ¡Qué culpa que ofrezcan trago chiviado o de ese que me hace daño!

Es que la familia es de lo más desconsiderada, ¿Por qué les da por hablar con uno de problemas o proponerle salir justo cuando está con ganas de relajarse tomándose alguito?

Y claro… Después salen con el cuento que uno se volvió Él ogro, dizque que se ha vuelto violento pero ¿Por qué carajos le montan lio cuando uno ha tomado? ¡Déjenlo tranquilo!

Si fuera cierto que uno tiene problemas con el trago pues no sería capaz de dejarlo y, ¿Cuántas veces deja uno de beber por una semana o más y sin problema?  Ahhh… Pero eso no lo tienen en cuenta…

Pretenden que uno no vuelva a tomar nada en su vida… ¡Listo! Si uno quisiera podría dejar de tomar pero ¿A son de qué uno va a renunciar a lo poquito que medio lo hace feliz?

Si a usted, mi estimado lector, le ocurre algo más o menos parecido a lo que me ocurría a mí hace 17 años, es porque su familia NO LO ENTIENDE… Y la culpa no es suya…

Me resulta desconsolador escribir estas palabras sabiendo que no serán leídas por aquellos que más las necesitan. Sí; ya se sabe que los más urgidos le huyen al tema entonces, mi estimado lector, si usted se siente incómodo con lo que está por leer es porque seguramente tiene problemas con el alcohol.

¡Espere! Si está a punto de huir, haga un esfuercito y  ¡Por favor quédese! Piense que si es capaz de leer todo este escrito es porque cabe la posibilidad de que usted tenga la razón, que no es alcohólico y que no necesita saber nada del tema…

Bueno, entremos en materia: Insisto en que la familia no entiende a una persona que bebe y no es culpa del que bebe… Pero tampoco es culpa de su familia porque no hay nada más complicado que entender la enfermedad del alcoholismo.

Lo más difícil es que el enfermo y toda ¡toda! la familia reconozcan el problema…

El dolor de la negación…La negación es uno de los síntomas que hacen más evidente la enfermedad. ¿Usted o un ser querido bebe regularmente y se molesta cuando alguien le sugiere que tiene problemas con el alcohol?

El consumo de alcohol es socialmente aceptado pero el abuso suele señalarse como debilidad o como un vicio vergonzoso entonces parte o toda la familia se niega a aceptar el problema ¡y lo ocultan! pero no se dan cuenta que todo el mundo ya lo sabe… ¡Es evidente!

Es triste pero es así y no es extraño: Cegados por el amor y por miedo al escarnio socio-familiar, nadie quiere reconocer ni que se sepa que su ser querido abusa del alcohol porque eso sería como aceptar que es un vicioso degenerado, ¡Claro! Esa es la imagen que toda la vida nos han mostrado en las películas, en los libros y en todas partes donde muestran alcohólicos… Siempre los presentan en fases muy avanzadas de la enfermedad entonces se ha creado la falsa idea generalizada que, al hablar de alcohólicos, se cree que todos son individuos que permanecen ebrios la mayoría del tiempo, que le pegan a sus parejas y a los hijos, que no van a trabajar, que son como unos parásitos o asuntos por el estilo.. Y pensar eso es un ¡Grave error!

Antes de que el alcohólico pierda el dominio de sus roles y comience a faltar con sus responsabilidades pueden pasar años y hasta décadas tormentosas para la familia;  por eso se habla de que un alcohólico necesita tocar fondo para comenzar a reconocer su problema…

La falta de información y la negación por parte de algunos familiares son capitalizadas por el enfermo para seguir bebiendo sin que sienta culpa. ¿Por qué sentir culpa? La mayoría del tiempo la persona actúa con normalidad llevando a cabo todas sus actividades sociales y familiares y cumpliendo con todas sus obligaciones. Puede ser que tome un par de tragos diarios sin ninguna consecuencia, puede ser que uno u otro día tome más y se alcance a “encopetar” sin consecuencias… Puede que algunas veces haga el ridículo, que se ponga cansón y eso se le perdona porque es el alma de las fiesta, ¡Es taaaan simpaticón!

Pero eventualmente ¿cada  dos o tres meses? Ocurre que “se le va la mano” y propicia incidentes desagradables: Pelea por bobadas, tiene accidentes leves, se pone pesado, necio, llorón, agresivo…Nada que sea lo suficientemente grave como para que la familia se sienta amenazada, sin embargo tienen que contarle parte de lo que pasó porque cada vez que se emborracha tiene una que otra “laguna”.

A pesar de que su entorno comienza a incomodarse, se van acostumbrando a verlo beber; lentamente el consumo sigue en aumento y los incidentes desagradables también… Sin embargo el bebedor se justifica o encuentra culpables: Tal trago me hace daño, el trago estaba pasado, yo no había comido, fulano me ofendió, me mató mesclar tragos, me molestó la forma en que…, me enfurece que…, me dolió que…, yo no estaba borracho es que...

El consumo aumenta y la gente cercana a la familia hace comentarios, entonces alguien, casi siempre la pareja o los padres, comienza a confrontarlo pero el alcohólico se defiende argumentando que no tiene problemas con el alcohol porque puede dejarlo cuando quiera y nunca ha dejado de cumplir con sus obligaciones; con cada confrontación deja de beber o disminuye el consumo durante períodos pero al poco tiempo reinicia el ciclo.

Hay alcohólicos que prefieren beber en su casa entonces institucionalizan tomarse algunos tragos diariamente apenas llegan y comienza a ser frecuente que uno u otro día tome hasta “encopetarse” entonces, si es una persona pudiente, es posible que comience a comprar su bebida favorita por cajas.
Eventualmente ¿cada 15 o 10 días o cada semana? “se le va la mano” y propicia incidentes tormentosos, a veces graves, porque se va volviendo más agresivo y quisquilloso entonces su familia siente pánico cuando ve que comienza a tomar.

Los que beben fuera de casa, institucionalizan tomarse algunos tragos o cervezas diariamente antes de llegar a sus hogares y cada vez va siendo más frecuente que uno u otro día lleguen “encopetados”. Eventualmente ¿cada 15 o 10 días o cada semana? “se le va la mano” y llegan ebrios a pelear por cualquier motivo entonces su familia comienza a vivir acobardada y a esperar con angustia la hora de su llegada, ¿Estará tomando? ¿Llegará borracho?

El alcoholismo se oculta tras el consumo social pero es una enfermedad lenta y progresiva que va dejándose notar paulatinamente, entonces resulta difícil detectarla en sus fases iniciales…

Parte de ser alcohólico es ser manipulador entonces lentamente la familia se va envolviendo en su juego, una especie de tergiversación psicológica que explota y nutre la negación y el miedo de sus familiares, razón por la cual es tan común que la familia ¡por fin! Decida buscar ayuda después de padecer años de sufrimientos.

Tocar Fondo

El desconocimiento de la enfermedad hace que la familia tenga la esperanza de que algún día milagroso el alcohólico despierte, recapacite y decida dejar de beber… Y eso suele ocurrir por las presiones familiares pero rápidamente reincide porque está demostrado que no se puede dejar la bebida sin una ayuda adecuada.

Entonces, ¿Se puede tener la esperanza de que algún día milagroso el alcohólico despierte, recapacite y acepte o decida buscar ayuda ?

Es muy, pero muy improbable más no imposible… Lo cierto es que el alcohólico sufre de tanta dependencia por el alcohol que hará cualquier cosa por seguir bebiendo, hasta que el consumo lo lleve a un fondo, a una situación terrible o a cometer un acto lo suficientemente grave que lo haga sentirse tan mal y tan arrepentido que no le quede otra opción que aceptar que necesita ayuda.     

Cada persona tiene diferentes valores morales, éticos y familiares entonces cada alcohólico tiene su propio fondo.

Se han visto casos de enfermos alcohólicos que han buscado ayuda porque les resultó inconcebible algo que hicieron pero que para otros no reviste ninguna gravedad, por ejemplo:
El caso de Margarita H.: Olvidó recoger a su hijo en el colegio por estar bebiendo… Ese fue su fondo.
El caso de Pedro J.: Insultó a su esposa embarazada y la aterrorizó tanto que ella se encerró en el baño y pasó toda la noche ahí… Ese fue su fondo. 

Hay otros alcohólicos que llevaban años bebiendo y eventualmente tienen episodios de gritos y agresiones verbales… Hasta que un día golpearon a sus parejas o a un hijo y ese fue su fondo.

Sin embargo hay otros que ya han tenido algunos o varios episodios de violencia física contra sus familiares y siguen bebiendo… Hay quienes se estrellan o atropellan gente con sus carros y siguen bebiendo… Hay borrachos que se rueda por las escaleras de su propia casa y, a pesar de que casi se matan, siguen bebiendo…

¿Cuál será el fondo que le tocará enfrentar a cada alcohólico para que reconozca su enfermedad y busque ayuda? Nadie lo sabe y un borracho ni se lo imagina…  Accidentes automovilísticos, riñas fatales, pérdida del empleo, pérdidas emocionales y materiales, crisis económicas, enfermedades, en fin… Todas son posibilidades que parecen sacadas de esas películas de alcohólicos y todos nos sentimos muy lejos de sufrirlas, hasta que...

Hay quienes creen que nada malo les puede pasar bebiendo en sus hogares pero son incontables los casos en que los borrachos sufren graves caídas, quemadas en la cocina, cortadas con vidrios de objetos que ellos mismos rompen por ira o accidentalmente y un sinfín de accidentes caseros a veces nefastos.

Sin importar donde acostumbre embriagarse, tarde o temprano el alcohol lo llevará a cometer alguna impudencia o alguna locura y cualquiera que beba en exceso puede terminar protagonizando alguna tragedia, no solo contra sí mismo sino que más triste e injusto cuando se llevan por delante a uno de sus seres queridos o a un desprevenido desconocido, entonces ¡Por fin! Tocan fondo.

Las parejas y familias de enfermos alcohólicos no pueden sentarse a esperar a que ocurra un milagro o un desastre, es necesario que busquen orientación en los grupos de apoyo a familiares Al-Anon y Alateen, muy fáciles de encontrar por Internet.

¿Será o no será alcohólico?

Por falta de conocimiento sumado al trance psicológico que va envolviendo a la familia, es posible que toda o parte de ella no quieran o no puedan ver que un ser querido ya está evidenciando graves o incipientes rasgos de la enfermedad.

Sin embargo hay signos y síntomas que, en conjunto o aislados, son suficiente motivo para prender las alarmas y buscar ayuda.

Sin tener en cuenta el orden de importancia, los síntomas del alcoholismo más frecuentes son: 

•Beber a solas y cada vez con mayor frecuencia.

•Haber sufrido uno o más accidentes (graves o leves) a causa de la bebida.

•Pérdida del apetito sexual y o disfunción.

•Episodios de violencia verbal y o física bajo los efectos del alcohol.

• Aun cuando el beber le esté acarreando problemas de salud o en el trabajo o con la familia, seguir bebiendo.

•Coordinar cirugías o tratamientos médicos teniendo en cuenta los horarios o días en que suele beber.

•Hostilidad al ser confrontado con relación a la bebida.

•Rechazo, incomodidad o contrariedad velada o manifiesta al conversar, leer o escuchar sobre temas relacionados con la bebida.

•Falta de control: una vez que se toma el primer trago le cuesta trabajo o no puede evitar la tentación de tomarse otro y otro y otro...

•Tolerancia: Necesitar beber más que antes para alcanzar el efecto deseado.

•Lagunas: No recordar fragmentos de sucesos o episodios que ocurrieron mientras estuvo bebiendo.

•Incapacidad o dificultad para suspender o reducir el consumo de alcohol por largas temporadas.

•Justificaciones o excusas para beber.

•Faltar al trabajo o al estudio o disminución en el desempeño.

•Disminución progresiva en la participación de actividades donde no se consuma alcohol y propiciar o preferir actividades en las que pueda beber.

•Consumo regular de alcohol hasta alcanzar el efecto deseado y seguir bebiendo.

•Compra regular de alcohol por pacas o cajas.

•Descuidar la alimentación a causa de la bebida.

•Descuido en la apariencia personal.

•Comportamiento reservado para ocultar el consumo de alcohol.

•Temblor en las mañanas.

•Conducir antes o después de haber bebido o hacerlo bebiendo.

•Haber considerado más de una vez la idea de dejar de beber.

•No presentarse al trabajo o a una cita de negocios o a un compromiso social o familiar importante a causa de la bebida.

•Preocupación expresa por parte de familiares o amigos respecto a la bebida.

•Haberse visto obligado a dejar de beber por temporadas o a disminuir el consumo por prometérselo a sus allegados. 

•Beber con la disculpa de merecerlo como premio o para calmar los nervios o reducir la presión u olvidar preocupaciones.

•Carácter irritable o irracional y o resentimiento.

•Tener problemas de salud, sociales o financieros debidos a la bebida.

•Gusto creciente por la soledad.  

•Beber a escondidas.

•Amonestaciones por parte de las autoridades a causa de la bebida.

•Cambio paulatino de amistades, comenzar a rodearse de personas de inferior condición social.

Los grupos de Alcohólicos Anónimos, Al-Anon y Alateen brindan apoyo efectivo gratuitamente y han contribuido a la recuperación de cientos de miles de enfermos alcohólicos y familiares de alcohólicos alrededor del mundo entero.

Así sea que usted tenga problemas con la bebida o que tenga un ser querido que abusa del alcohol, ¡Su problema tiene solución! Lo importante es que BUSQUE AYUDA.

No hay peor ciego que el que no quiere ver… Y recuerde que: Ojos que no ven… ¡Totazo seguro!




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